El impacto del spot protagonizado por el fallecido actor fue tan fuerte que, aunque pasaron los años y cambiamos de siglo, todavía permanece en la memoria emotiva de los millones que la vieron.
Hugo Arana murió este domingo 11 de octubre. Estaba internado por un accidente doméstico y había dado positivo de coronavirus. Era uno de los actores más familiares para los argentinos. La televisión lo tuvo como gran protagonista desde los años 70 y un spot que lo tenía como principal personaje pasó a la historia de la publicidad como uno de los de mayor impacto.Un mensaje tierno, familiar y cotidiano…

Desde que el mundo es mundo, los humanos se reproducen. Es un acto natural y gracias a la ciencia ya no implica misterios ni secretos. Pero ese hecho tan normal como corriente se transforma en un acontecimiento mágico, único e irrepetible cada vez que una pareja decide tener un hijo. Y ese fue el “milagro” que en la década del 70 captó una marca de vinos y una publicidad. Su impacto fue tan fuerte que, aunque pasaron los años y cambiamos de siglo, todavía permanece en la memoria emotiva no solo de los que la protagonizaron; también de los millones que la vieron.
Al observar hoy la publicidad llaman la atención ciertos elementos.Eran otros tiempos no tan lejanos y sin embargo, lejanísimos. No existían los test de embarazo y las mujeres debían esperar un análisis de sangre para confirmar la gestación. Confirmar el embarazo tenía mucho de misterio y rito, una abuela con buen ojo o una vecina entrenada podía descubrirlo antes que la misma embarazada. La mayoría de las familias cenaba en su casa y hablaba con el otro sin interactuar con pantallas. No había celulares ni redes sociales y las opciones eran conversar, aburrirse o aburrirse conversando. ¿Eran tiempos mejores? No hay una respuesta correcta.
En la década del 70 también existían otros hábitos de consumo. Ni vodka ni cerveza, tampoco gaseosas light ni jugo saborizado. En las mesas el vino reinaba.En esa Argentina se tomaba un promedio de 92 litros de vino por persona y por año, tres veces más que el consumo actual de 30 litros por habitante.En las casas se bebía vino rebajado con soda, incluso los mayores incentivaban a los chicos a beberlo sin problemas. A las embarazadas se les permitía fumar con moderación y tomar vino con cuidado. Algo impensado casi 50 años después. Infobae