El proyecto obtuvo 200 votos afirmativos, 22 negativos y 16 abstenciones. Fue tratado en una extensa sesión, en la que también se debatirá el alivio fiscal.

Con 200 votos afirmativos, 22 negativos y 16 abstenciones, la Cámara de Diputados transformó este miércoles en ley el proyecto de Etiquetado Frontal de Alimentos, luego de una extensa jornada de debate, que incluye cerca de 20 proyectos, entre ellos el alivio fiscal, presentado por Sergio Massa.

Está dirigido a fabricantes, fraccionadores y envasadores que distribuyan, comercialicen o importen, que hayan puesto su marca o integren la cadena de comercialización de alimentos y bebidas analcohólicas de consumo humano, en todo el territorio de la República Argentina.

Para eso, se propone colocar leyendas o sellos de forma octogonal para identificar la información. En ellos se deberá indicar el tipo de ingrediente que contiene. Por ejemplo «Exceso en azúcares», «Exceso en sodio», «Exceso en grasas saturadas», «Exceso en grasas totales», y/o «Exceso en calorías».

Al comenzar el tratamiento del proyecto, la presidenta de la comisión de Legislación General, Cecilia Moreau, afirmó que «el Estado argentino no va a mirar para otro lado» en un contexto de «enfermedades crónicas no transmisibles» como la obesidad, la hipertensión y los problemas cardíacos, que afectan a su población y que se pueden prevenir a partir de la alimentación.

Por eso, marcó la importancia de destacar la información nutricional en las etiquetas de los productos alimenticios, debido a que en la actualidad muchas «son ilegibles». «El 66% de la población argentina tiene exceso de peso, el 32% tiene obesidad, el 40% padece presión arterial elevada, el 30% tiene colesterol elevado y el 41% de los niños y adolescentes tienen exceso de peso», completó.
Moreau explicó que con la ley de etiquetado lo que se busca es «la prevención» en términos de salud y «la garantía de los derechos de todos los argentinos» a acceder a ella con información clara. «El octágono negro es la forma más eficaz de que los consumidores detecten nutrientes críticos en los productos alimenticios», dijo respecto al etiquetado que se propone.

Por su parte, la diputada oficialista Liliana Schwindt, ponderó la ley como un «hito para consumidores y usuarios», pero también «para la producción alimentaria argentina». «Esta ley es poner en lo más alto a los consumidores, que hace años reclaman información clara, precisa y veraz», dijo.

Desde la oposición, la diputada de Juntos por el Cambio Brenda Austin celebró el tratamiento de esta ley que «derriba mitos» y que logró no «haber caído en la grieta», sino que se ponderó la «defensa del derecho a la salud».

«Esta ley es necesaria porque estamos frente a una gran epidemia: la del sobrepeso», dijo y agradeció a organizaciones de la sociedad civil, que «ayudaron a respaldar con evidencia, información y acciones que derribaron mitos».

Desde Juntos por el Cambio, la diputada del PRO, Carmen Polledo, expresó fuertes críticas al proyecto y defendió su propio dictamen de minoría que deja de lado la resolución gráfico del sello octogonal, por considerarlo «estigmatizante».

«Para algunos no sería suficiente con informar, promover y educar sino que directamente pretenden avanzar con prohibiciones y censuras. Ese es uno de los aspectos fundamentales del sistema de los octógonos negros avanzando incluso más allá de lo regulado en otros países que optaron por este modelo como en Brasil y Uruguay que no tienen prohibiciones sobre información nutricional complementaria», cuestionó.