Las protestas que se realizaron a fines del año innombrable contra las privatizaciones de las Playas Públicas en Mar del Plata (impulsadas por la ONG En Defensa de las Playas Públicas), NO pudieron torcer el brazo al municipio del intendente de Cambiemos Guillermo Montenegro y el sector privado.

Como cada año, las concesiones del espacio de playa para la actividad comercial y la colocación de más carpas y vallas fueron teniendo más lugar.
Infiltrados accedió a las imágenes que hoy por hoy reflejan el NULO ESPACIO DE PLAYA PÚBLICA en la conocida Playa Grande, donde prácticamente desapareció el espacio libre y gratuito.
Los altos costos de alquiler de sombrilla o carpa a modo de contraste si uno accede a pagar por día en esa playa superan los 2 mil pesos, lo cual encarece veranear AL MENOS en ese destino.
No obstante, es bueno entender el por qué de las protestas del año pasado, donde se reclamó contra las privatizaciones pero también (PANDEMIA) por la incertidumbre de saber o no qué pasaría por el poco espacio y la necesidad de mantener el distanciamiento social para disminuir los riesgos de contagio del coronavirus EN UNA PLAYA PÚBLICA INEXISTENTE.
Por eso pasó lo que pasó en ese reclamo/protesta en Mar del Plata allá por noviembre donde hubieron disturbios con corridas de manifestantes, destrozos de vallas y carpas preparadas para esta temporada.

El covid 19 no desapareció, y la preocupación para los habitantes de Mardel y turistas tampoco, más si tenemos en cuenta que la playa pública está desapareciendo a cambio del negocio asegurado en pandemia donde sólo hay un ganador, que no es el turista claro.
