La Sociedad Argentina de Pediatría expresó su preocupación tras el asesinato de un alumno en San Cristóbal y pidió reforzar controles, salud mental y prevención.
La conmoción por el crimen ocurrido en una escuela de San Cristóbal sumó una nueva voz institucional. La Sociedad Argentina de Pediatría emitió un comunicado en el que advierte sobre la gravedad del hecho y reclama acciones urgentes en materia de prevención, salud mental y control del acceso a armas.
El documento, fechado el 31 de marzo, se refiere al asesinato de un adolescente en una institución educativa de la provincia de Santa Fe, perpetrado por otro alumno, y señala que este tipo de episodios reabre el debate sobre la violencia escolar y la disponibilidad de armas en los hogares.
Según remarcaron desde la entidad, en Argentina no se registraban hechos de esta gravedad con víctimas fatales en el ámbito escolar desde 2004, lo que refuerza el carácter excepcional y alarmante del caso.
Contención y abordaje urgente
En su pronunciamiento, la entidad médica hizo hincapié en la necesidad de acompañar a la familia de la víctima y a toda la comunidad educativa afectada por el hecho.
En ese sentido, planteó que es imprescindible brindar contención no solo a los estudiantes, sino también a docentes, directivos, personal escolar y familias que atraviesan el impacto emocional de lo ocurrido.

Además, subrayó la importancia de implementar equipos interdisciplinarios capaces de abordar las consecuencias psicológicas del episodio, atendiendo miedos, culpas y otros efectos que emergen tras una situación traumática.
Armas en los hogares y prevención
Uno de los puntos centrales del comunicado es la advertencia sobre el acceso a armas. La Sociedad Argentina de Pediatría recomendó enfáticamente evitar la presencia de elementos potencialmente mortales en los hogares.
En los casos en que su tenencia sea inevitable por razones laborales, como en fuerzas de seguridad, indicó que deben almacenarse bajo condiciones estrictas de seguridad, fuera del alcance de niños y adolescentes.
También desaconsejó la enseñanza del uso de armas en el ámbito familiar, al considerar que incrementa los riesgos en contextos de vulnerabilidad emocional.
El organismo también puso el foco en la necesidad de comprender las causas que llevaron al agresor a tomar una decisión de extrema violencia, señalando la importancia de identificar factores familiares, sociales y de salud mental que podrían haber incidido.