Fue este miércoles, se trata de uno de los casos que sometió a la Iglesia y los curas otra vez bajo la mirada de la sociedad por caso de abuso sexual.
Finalmente, el curo de Puerto Santa Cruz, acusado de abusar sexualmente a seminaristas de la Iglesias Exaltación de la Santa Cruz, conoció su condena de parte de la Justicia, la Cámara Criminal de la Primera Circunscripción Judicial con asiento en la capital santacruceña que lo sentenció a 17 de años de prisión.


La Justicia determinó que NICOLÁS PARMA, el sacerdote, fue autor penalmente responsable por «el delito de abuso sexual simple, doblemente agravado por haber sido cometido por ministro de culto, encargado de la educación y guarda de un menor conviviente de 18 años» tal lo expresó el Tribunal encabezado por el juez Dr Joaquín Cabral.

Las víctimas

Jonatan Alustiza, de 14 años al llegar a Puerto Santa Cruz en soledad, había elegido la formación religiosa en esa casa de Dios pero sólo vivió sometimientos sexuales de parte del condenado por la Justicia. Él lo denunció y también Yair Gyurkovitz. Fue por  por los abusos sexuales que sufrieron.

Eso fue materia clave durante el JUICIO para que el TRIBUNAL lo culpe al cura Nicolás Parma y lo condene a 17 años de cárcel.

La Iglesia, como sucede en estos casos, mantiene reservas públicas pero no deja de advertir el DAÑO que provocan estos hechos a la Institución, dado que a nivel mundial suceden lamentablemente con frecuencia.
La cuestión de Fe tal vez no se daña en la sociedad que basa sus creencias en esta religión, sí afecta a aquellos que sirven a Dios y lo hacen desde su casa, la Iglesia.