Matías Gramajo nació en Buenos Aires pero se radicó en Río Gallegos hace más de una década. Terminó la secundaria en el Industrial N° 4 como Técnico Electromecánico y en diciembre de 2025 se recibió de Ingeniero Electromecánico en la UTN Santa Cruz. Actualmente cursa Ingeniería en Energía —con vistas a graduarse el próximo año— y un posgrado en Gestión de Proyectos. Un camino de esfuerzo y vocación.

En 2020 y en medio de la incertidumbre de la pandemia, comenzó a transitar sus primeros dos años de forma virtual en la Facultad Regional Santa Cruz. Aunque reconoce lo útil que resultó la virtualidad en ese momento, Matías destaca el valor de la presencialidad: «A mí me gusta mucho más cursar de forma presencial; siento que es otra cosa. No digo que sea malo estudiar de forma virtual, de hecho fue lo correcto y lo que correspondía usar en ese momento, pero la presencialidad te permite formar un grupo de compañeros con quienes compartir el estudio, las demandas horarias y ese sufrimiento compartido que, aunque uno no lo crea, hace la diferencia».

Gramajo, comenta que la elección de la carrera estuvo guiada por una inclinación natural hacia la parte técnica, la comprensión del funcionamiento de equipos y sistemas, y el análisis de opciones académicas. Habiendo evaluado el panorama en Río Gallegos en 2019, la carrera se ajustaba perfectamente a sus intereses y a su base previa en la tecnicatura. El impulso definitivo vino de la mano de su padre —quien se recibió de Ingeniero Industrial cursando su último año justo cuando Gramajo ingresaba en primer año—, dándole una perspectiva más certera antes de inclinarse definitivamente por la rama electromecánica.
“Elegir la UTN FRSC tuvo una ventaja práctica fundamental”, subraya y agrega que contribuyó a la elección que se encontrara disponible en su propia ciudad y que contara con las carreras que eran de su interés. “Además, al tener una sólida base obrera, ofrecía horarios compatibles que me permitían estudiar y trabajar en simultáneo, una ventaja frente a otras propuestas con agendas más dispersas”, resalta.
Entre los principales desafíos, Gramajo destaca la adaptación a la exigencia universitaria y recuerda el consejo de un docente: «Para recibirse hay que sentarse y estudiar», priorizando la constancia y la dedicación.
La noticia de este reconocimiento nacional llegó de una manera especial: a través de un llamado telefónico el decano de la FRSC, Sebastián Puig, le comunicó que recibirá esta distinción que otorga la Universidad Tecnológica Nacional y lo felicitó por este logro que reconoce su dedicación y compromiso con la formación profesional.
Con la mirada puesta en el futuro, sus metas laborales se centran en participar activamente en la industria petrolera, la minería y el sector energético del país, combinando su formación técnica con la gestión de proyectos para aportar al desarrollo nacional.
La historia de Matías Gramajo refleja el valor de la educación pública y de una universidad que brinda oportunidades de formación y crecimiento profesional en la propia región. Desde la UTN Facultad Regional Santa Cruz, pudo construir su recorrido académico, compatibilizar el estudio con el trabajo y proyectar su futuro profesional. Hoy, el reconocimiento otorgado por la UTN a nivel nacional por su desempeño sobresaliente constituye un nuevo capítulo en ese camino, que pone en valor tanto su esfuerzo y dedicación como la formación recibida en una universidad pública comprometida con el desarrollo de la Patagonia.