La Secretaría de Construcción y Ordenamiento Territorial informa que desde el 8 de agosto de 2025 se ejecuta un esquema sostenido de fumigación en el vaciadero municipal y en sectores considerados críticos, en el marco del programa permanente de saneamiento ambiental.

Las tareas se desarrollan con una frecuencia de tres veces por semana, de manera planificada y continua, con el objetivo de reducir la proliferación de insectos y prevenir riesgos sanitarios.

Durante las últimas semanas se registró un incremento en la presencia de moscas, fenómeno asociado principalmente a variables climáticas como el aumento de temperatura, mayor humedad y cambios estacionales más marcados, condiciones que aceleran los ciclos reproductivos.

En paralelo, se han intensificado operativos de erradicación de mini basurales en distintos barrios de la ciudad, tareas que demandan maquinaria pesada, camiones, retroexcavadoras y cuadrillas municipales. Los informes técnicos indican que la acumulación de residuos domiciliarios, restos orgánicos en patios, terrenos sin saneamiento y pasto alto constituyen focos complementarios que favorecen la reproducción.

El Municipio continúa ejecutando las acciones bajo su competencia y reforzando operativos de control. No obstante, especialistas advierten que, ante escenarios climáticos cada vez más variables, las ciudades deben comenzar a incorporar medidas de adaptación preventiva.

En ese sentido, además del saneamiento regular de patios y frentes, se recomienda considerar medidas domiciliarias como la instalación de mosquiteros, el uso de dispositivos de control y, cuando corresponda, fumigaciones particulares, prácticas habituales en regiones del país donde las condiciones climáticas favorecen la presencia prolongada de insectos.

El saneamiento ambiental es una responsabilidad compartida entre el Estado y la comunidad. Las acciones municipales son permanentes y planificadas, pero su efectividad se potencia cuando cada vecino colabora activamente en el cuidado de sus espacios.

La prevención, el compromiso comunitario y la adaptación a nuevas condiciones climáticas son herramientas fundamentales para sostener condiciones sanitarias adecuadas en el tiempo.