El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, aseguró la medida perjudica a los trabajadores que desean asistir a sus empleos. Además, se refirió al cierre de Fate, que dejó a más de 900 operarios sin empleo.


Desde la medianoche, rige el paro general de 24 horas, convocado por la CGT, en rechazo a la reforma laboral impulsada por el Gobierno, que será tratada hoy en la Cámara de Diputados. A la medida también se sumaron varios gremios vinculados al transporte, bancos y comercios.
Luego de que se descartara la realización de una movilización en las inmediaciones del Congreso de la Nación, el sindicato ratificó el cese de actividades durante una conferencia de prensa realizada el miércoles. Allí, explicaron que el objetivo será que “no haya nadie en la calle”, como muestra del rechazo a la iniciativa.
Por otro lado, la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) anunció su participación en la huelga, pero afirmaron que realizarán una manifestación frente al Palacio Legislativo. De forma paralela, el Gobierno comunicó que descontará el día a quienes se sumen al paro. El Frente de Sindicatos Unidos (Fresu), que agrupa a la UOM, Aceiteros y las dos CTA, también confirmó su adhesión a la marcha.
En el marco del paro general convocado por la CGT contra la reforma laboral, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, cuestionó con dureza la medida de fuerza y afirmó que perjudicó a los trabajadores que intentaron asistir a sus empleos. “Es bastante perverso, porque en definitiva, si te cortan el medio de transporte, por más ganas que tengas de ir a trabajar, no podés hacerlo”, sostuvo durante una entrevista.

El funcionario señaló que la interrupción del transporte público impidió el normal desarrollo de la jornada laboral y calificó la protesta como una acción extorsiva. “No hay nada más extorsivo y no hay nada más en contra de la libertad y de la democracia que lo que están haciendo los sindicalistas”, afirmó en diálogo con La Casa streaming.

En ese sentido, vinculó la convocatoria al paro con una imagen negativa del sindicalismo. “Eso es un paro extorsivo. Por algo la gente los odia. Tienen un 80% de imagen negativa. ¿Cómo no van a tenerla si lo único que hacen es complicarle la vida al trabajador?”, agregó.

En distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires, se registraron largas filas de pasajeros en paradas de colectivos y un aumento del uso de autos particulares y servicios de transporte alternativo. En zonas como Liniers y Constitución, pasajeros relataron haber abonado viajes en efectivo con tarifas acordadas entre choferes y usuarios para poder llegar a sus lugares de trabajo.