Fate cierra tras 80 años, deja 920 despidos y golpea a la industria. En paralelo, la inflación se resiste, el dólar proyecta tensión y el Gobierno intenta contener el error del artículo 44 en la reforma laboral.

El cierre definitivo de Fate, la histórica fabricante argentina de neumáticos fundada en 1940, sacude al entramado industrial. La empresa, propiedad de la familia Madanes Quintanilla y dirigida por Javier Madanes —también dueño de Aluar— despedirá a sus 920 empleados, indemnizará según la ley vigente y clausurará su planta en Virreyes, partido bonaerense de San Fernando.
No se trata de un concurso ni de un proceso preventivo como el que atravesó en 2019. Esta vez es liquidación total. En un breve comunicado, el Directorio atribuyó la decisión a “cambios en las condiciones de mercado” y reivindicó su legado industrial, su liderazgo tecnológico y su histórica presencia exportadora en Europa, Estados Unidos y América Latina.

Sin embargo, en mayo de 2024 la compañía ya había advertido un escenario complejo al despedir 97 trabajadores por pérdida de competitividad exportadora. En ese momento enumeró factores que afectaban su estructura de costos: alta presión impositiva, restricciones cambiarias para pagar insumos, infraestructura deficiente, baja productividad, ausentismo y conflictividad gremial.
El golpe industrial se produce en un contexto macroeconómico frágil. La desinflación no logra consolidarse y la suba de precios continúa por encima de las expectativas. Febrero tampoco muestra señales claras de desaceleración, lo que complica la hoja de ruta económica.
En paralelo, las proyecciones de economistas para 2026 anticipan un año atravesado por tensiones cambiarias, dudas sobre el ritmo de actividad y un sendero inflacionario todavía inestable. El dólar sigue siendo la variable crítica y las estimaciones difieren según el escenario fiscal y político. Así se desprende del último informe de LatinFocus.

En el frente político, el Gobierno intenta contener el impacto del controvertido artículo 44 de la reforma laboral —el que modifica el esquema de licencias médicas—, considerado un error no forzado que abrió una nueva disputa parlamentaria. La estrategia oficial busca encapsular el conflicto y frenar reclamos de último momento antes de que escale.
Cierre industrial histórico, inflación persistente, incertidumbre cambiaria y tensión legislativa: el combo expone un clima económico donde las definiciones estructurales todavía no terminan de acomodarse y el sector productivo vuelve a quedar en el centro del debate.