Después un año de inactividad, el irlandés, que volvía de su tercer retiro, cayó sin atenuantes en el segundo round con el estadounidense Dustin Poirier.

Fue un regreso sin gloria y sí con sorpresa. Había prometido un triunfo más veloz que aquel que había obtenido ante el mismo rival seis años atrás y, sin embargo, se llevó todo lo contrario: la primera derrota por nocaut de su carrera. Conor McGregor cayó con Dustin Poirieren el UFC 257 en el segundo round y decepcionó a sus fans pero, probablemente, más a sí mismo.
Poirier comenzó apostando a la corta distancia, al forcejeo y a derribar a su rival. Allí se gastaron buenos segundos de arranque y, una vez que McGregor se soltó, quedó claro por qué el estadounidense había buscado esos métodos: el irlandés, una vez que pudo empezar a sacar golpes -tanto con el jab de derecha como con los directos de zurda- a cierta distancia, castigó y Dustin lo sintió.

Y sin embargo, el rey murió en su ley en el segundo round: cuando Poirier abrió el hueco yendo con el cuerpo hacia abajo pero sorprendiendo con los puños a la cara y encontró los pómulos del irlandés, impactó una, dos, tres veces con su mano izquierda, vio cómo se tambaleó McGregor, lo remató de derecha y se acabó la pelea.
El europeo se lo reconoció saludándolo tras recuperarse pero incluso con el combate ya terminado se lo vio sentido y casi con dificultad para caminar, a causa del desgaste que también le provocaron varias patadas que tuvo que defender con sus propias piernas.
«Esto es difícil de tragar, pero seguro que voy a volver», aseguró el perdedor.
El irlandés volvió específicamente para este combate del UFC 257, celebrado en el Fight Island de Abu Dhabi y que le reportó una ganancia de cuatro millones de dólares -más los ingresos por el pay per view– después de poco más de un año sin pelear oficialmente tras lo que fue su tercer retiro.

Ante unas 2.000 personas, en lo que fue uno de los primeros eventos con público de las MMA desde la pandemia de COVID-19, se trató de una pelea determinante para encontrar al posible nuevo campeón en la categoría de peso ligero, cuyo cinturón está vacante desde el retiro del ruso Khabib Nurmagomedov justamente quien venciera a Conor McGregor en 2019.

El sorprendentemente derrotado -no por falta de talento de su rival, sino por la contundencia- había disputado su último combate en enero del 2020 frente a Donald Cerrone, al que venció en 40 segundos. En junio del año pasado, en tanto, había anunciado su retirada a través de las redes sociales.